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Situado entre Atlántico y Mediterráneo, dominado por la cadena del Atlas que culmina más a 4000 m y que se acaba al sur en el desierto, Marruecos es una tierra o se exponen los caprichos de la naturaleza, Colores, relieves, climas, paisajes múltiples, y también paleta humana o artística revelando contrastes que agarran.

Tierra del Islam o se mezclan las tradiciones muy afianzadas del pueblo berberisco y árabes. Marruecos de hoy ofrece en sus ciudades mestizaje de influencias los viento de las capitales comerciales del Occidente cristiano y las tierras protegidas de las montañas del Rif y del Atlas..

En el corazón de la ciudad como en todas las regiones, palpitan las tradiciones inmemoriales – tradiciones sobre las cuales se ejercitó conjuntamente la fe coránica, que da un sentido divino a los gestos más diarios. A pesar de eso, este islam se abrió a las revoluciones técnicas y a la evolución moral de este principio siglo.

A pesar de estas adaptaciones – en las custumbres y hábitos como en la nueva comodidad de las estaciones turísticas -, Marruecos  sigue siendo aún esta experiencia “exótica” que trastornó numerosos artistas como Delacroix.

Por sus ciudades imperiales, excursiones en los altos y salvajes valles del Atlas, placeres múltiples que ofrece la naturaleza generosa sobre las costas, y también experiencias que señalan el alma el contacto de los grandes espacios en la montaña o en el desierto, a veces, una solo una sola puerta separa entre la nueva ciudad y la médina de la Edad media : sigue siendo una integridad y una riqueza cultural o la experiencia humana se mide por la simplicidad y al tamaño de los gestos milenarios…